Título original francês: L’ÉSOTÉRISME, Presses Universitaires de France, París, 1965
Trad. por FRANCISCO GARCIA BAZAN, Editorial Nova, Buenos Aires, 1967
Excertos sobre Dante
Varias manifestaciones importantes de las doctrinas esotéricas coincidieron con la destrucción de la Orden del Templo. Los iniciados cristianos, de acuerdo con los iniciados musulmanes, convinieron de manera de mantener el lazo roto. Esta reorganización oculta se logró gracias a los miembros de fraternidades tales como la Fe Santa, Los Fieles de Amor y los Rosacruces que por prudencia nunca constituyeron sociedades definidas. “Hay en el museo de Viena, escribe René Guénon, dos medallas de las cuales una representa el Dante y la otra al pintor Juan de Pisa. Ambas llevan en el reverso las letras F.S.K.I.P.F.T. que deben ser interpretadas así: Fidei Sanctae Kadosch Imperialis Principatus Frater Templarius. Esta asociación de la Fe Santa, de la que el Dante parece haber sido uno de sus jefes, era una tercera orden de filiación templaria cuyos signatarios se denominaban Kadosch, es decir, santo o consagrado. No faltaba razón a Dante, continúa Guénon, cuando al fin de su viaje, tomaba en La Divina Comedia por guía a San Bernardo, quien había establecido la regla del Templo, como si quisiera indicar con ello que la espiritualidad del santo era el único medio ofrecido a los caballeros para alcanzar el grado superior de la jerarquía espiritual".
Además, La Divina Comedia está construida sobre una arquitectura de símbolos esotéricos. Hace tiempo que el R.P. Asín Palacios mostró que dos fuentes principales de esta obra son el Libro de la Escala y el Libro del Viaje Nocturno, dos obras de espirituales musulmanes. Por otro lado, los siete cielos del poema equivalen a los siete peldaños iniciáticos de los Fieles de Amor, otra fraternidad, de la que el Dante formaba parte con poetas amigos. La "Dama" de los Fieles era la Inteligencia Trascendente o la Sabiduría Divina. El Cuore Gentile de los mismos Fieles era el corazón noble y purificado de relaciones mundanas. Los Fieles de Amor debían escribir en verso, lengua de los ángeles y de los dioses. Bocaccio, que formaba parte de ellos, se ha referido a la trascendencia esotérica en un cuento del Decamerón, al hacer declarar a Melquisedec que “del Judaísmo, Cristianismo e Islam, nadie sabía cuál era la verdadera fe”.